Vivimos enamorados del amor.

Vivimos con la esperanza de que alguien nos acepte, cuando ni si quiera nosotros nos lo permitimos. Idealizamos nuestra manera de ver a nuestro Valentín, cuando ni siquiera nosotros nos parecemos perfectos.

El amor nos ganó la batalla, y nosotros no supimos perderla.

Vivimos pensando en lo bonito que sería ir por un camino cogido de la mano de esa persona que nos quiere con nuestro acné y nuestros lunares. Que nos sonría con heridas o sin heridas. Que nos abrace con curvas o sin ellas, con mal humor y llorando de alegría. Esa persona que nos bese en el cuello, el párpado, la frente. Comisura de los labios.
¿Quién querría besarte en la comisura de los labios?

Tan ardiente y tan distante a la vez.

2 comentarios:

  1. Me gusta tanto ese título que creo que cruzaré el océano sin saber nadar para ver contigo Amélie, discutir sobre comisuras y lo bonitos que son los párpados, y firmarte un disco y tú a mí algo tan bonito como esto.

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    1. A veces hasta digo cosas (no) bonitas.
      Y tú tranquila, yo te puedo esperar lo que quiera que tardes mientras que me escribas uno de tus poemas en 1999 y los años que quieras. Yo te firmo si quieres, y hasta te puedo dar 623 abrazos, aunque también podemos ver 623 puestas de sol...

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