Mar, libertad, rejas



Imaginaos el mar.
Levantado y furioso, picado como si alguien le estuviera pellizcando para molestar.
Sereno y tranquilo, en calma, susurrando una brisa fina y delicada.
Como queráis.

Ahora imaginaos en una playa, con el mar que deseéis, disfrutando del momento y pensando en la libertad que os proporciona el viento en la cara y el olor a mojado. Imaginaos con el traje de baño, dispuestos a mojaros y a llenaros de sal y de arena para disfrutar de una sesión de desestrés, ya sea en un mar tranquilo o en un revuelto.
Por un momento pensad en lo que eso significa: libertad.
Bien, ahora imaginaos entre rejas.
Las olas tocando vuestros pies, y vosotros sin poderos mover de vuestro encarcelamiento. Sin poder cerrar los párpados, taparos la nariz y bucear en medio de olas y olas. Sin poder imaginar el fin del mar, o el otro lado del mundo al que os llevaría si pudieseis nadar hasta allí.

Imaginad el sentirse así.


¿Cómo puede el mar, que presta tanta libertad a tantas personas, hacer sentir así a alguien?

3 comentarios:

  1. Ay, el mar. Es motivo de libertad al igual que de cautiverio. Recordemos que a Napoleón le encerraron en una isla en la que el mar eran sus rejas. A veces es la situación, a veces la persona. Lo que está claro es que algo tan inmenso y maravilloso como el mar no puede limitarse a ser tan sólo una cosa.

    Yaiza.

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  2. Lo he escuchado, casualmente, con esta canción de fondo, no le podría pegar más
    https://www.youtube.com/watch?v=kcihcYEOeic

    Ha sido un corte lo de las rejas, en mi mente estaba ocurriendo de una forma tan real todo... Lo que saco de tu texto es algo que, ahí está y nunca vemos, y es como ha dicho Yaiza, la paradoja que supone el mar en sí. Me ha gustado mucho, ojalá más escritos similares :)

    Espero te pases por mi blog y opines, me haría mucha ilusión, y sino, pues nada!
    Un besico!

    PD: ¿cómo hiciste para enlazar la página sin que se vea completa en el blog, pero si aquí?

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