i still taste the past

(febrero 2017)

Sigo sintiendo la sal después de un día de sol y mar en mi piel, las miradas azules y aquellas olas rompiéndose una y otra vez. La luna saliendo de entre el agua y yo tratando de nadar en ella con mis pantalones de rayas y la camiseta que acabaría manchándose de tinto del malo. Y mi vestido inundado.
Aquellos días de paseos y risas, de desconocidos y conocidos, de algo más y nunca más. Jamás me hubiera imaginado en situaciones como las que viví, desconocida ante los demás y sólo queriendo descubrirme ante mí misma. Creyendo en mí, en vosotros, en todos.
Y qué lejos me encuentro de esas sensaciones ahora mismo. De aquellas personas con las que podía sentir las olas, escucharlas y comprenderlas. De aquellos sitios que me salvaron tantas veces y casi me ahogan otras muchas.
La nostalgia me sigue inundando y sigo sintiendo que llegará un punto en el que erosionará tanto mi interior que no quedará nada. O quizás abrirá un hueco, dejando que la marea se lleve el verano.
Quién sabra lo que traerá.
M.

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